En este descanso de mi camino te pienso porque sé
que no estarás bien ante mi prolongada ausencia. Soy consciente de que puse
tierra de por medio tras mi última visita. Me duele hacerlo, pero lo necesito.
No te sientas culpable ni responsable, te prometo que no es por ti, pero ya no
me siento en casa cuando vuelvo y eso también duele.
Mi vida está ocurriendo lejos al igual que tu vejez, no soy yo el único que se está perdiendo momentos. Este Mahoma seguirá volviendo porque sabe que la montaña jamás se moverá en la dirección opuesta. No es un reproche, es la realidad y siempre la comprendí.
Seguiré volviendo porque te sigo amando, mi lugar más seguro del mundo, el descanso en mi camino. Pero somos hijos de tiempos muy distantes entre sí, y yo padre de una decisión que me abrió un mundo más allá del continente de nuestra bahía.
Seguiré volviendo para recuperarme junto a ti, aunque te sepa a poco. Para no perderme tu cuarto menguante, aunque te parezca tarde. Para quedarnos tranquilos los dos cada vez que cruce el umbral de la puerta.
Seguiré volviendo viejita mía, aunque no pueda garantizar ya alegrías pasadas pero sí la motivación de tenernos una vez más.
Seguiré volviendo para domesticar al elefante en la habitación del que nadie habla pero en el que todos pensamos. Seguiré volviendo porque el cordón umbilical jamás se cortó. Seguiré volviendo porque nunca dejaré de amarte, porque nunca dejaré de cantarlo.
Mi vida está ocurriendo lejos al igual que tu vejez, no soy yo el único que se está perdiendo momentos. Este Mahoma seguirá volviendo porque sabe que la montaña jamás se moverá en la dirección opuesta. No es un reproche, es la realidad y siempre la comprendí.
Seguiré volviendo porque te sigo amando, mi lugar más seguro del mundo, el descanso en mi camino. Pero somos hijos de tiempos muy distantes entre sí, y yo padre de una decisión que me abrió un mundo más allá del continente de nuestra bahía.
Seguiré volviendo para recuperarme junto a ti, aunque te sepa a poco. Para no perderme tu cuarto menguante, aunque te parezca tarde. Para quedarnos tranquilos los dos cada vez que cruce el umbral de la puerta.
Seguiré volviendo viejita mía, aunque no pueda garantizar ya alegrías pasadas pero sí la motivación de tenernos una vez más.
Seguiré volviendo para domesticar al elefante en la habitación del que nadie habla pero en el que todos pensamos. Seguiré volviendo porque el cordón umbilical jamás se cortó. Seguiré volviendo porque nunca dejaré de amarte, porque nunca dejaré de cantarlo.
"Gaditano es el que cuando la marea
se lo lleva lejos de nuestra ciudad,
donde esté una bandera siempre ondea
y seguro que algún día volverá”.
Santarem.
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