sábado, 25 de abril de 2026

Primer paso

 

        Vuelvo después de mucho tiempo, siempre es demasiado tiempo cuando no se encuentra una salida. Agua estancada crea mala vida, tinta reseca no libera.
Pero vuelvo en el espacio preciso, apartado de todo y de todos. Vuelvo al silencio para hablarme, para escucharme, para no perderme, para sosegarme. Para desnudarme.

        Siendo sincero, cuando finalmente abro este cuaderno es al final del viaje, del camino. Pero sí que comencé a escribir desde el primer paso, quizás incluso desde antes, cuando las luciérnagas empezaron poco a poco a iluminar las galerías de esta mina llamada mente. “Lucecita, lucecita, vuela libre, vuela alto”.
Una escultura no comienza con el primer golpe de cincel, una pintura no comienza con el primer trazo de un pincel. Así, mis sentimientos y pensamientos garabateados con tinta son fruto de mis luciérnagas de cada mañana con la banda sonora de mis pasos desde Lisboa hasta Oporto. La alquimia del arte precisa del alambique de la imaginación y la amalgama de emociones y recuerdos que llevo dentro se materializarán ahora, pero se gestó en el espacio preciso al que deseaba volver, en el silencio por el que deseaba caminar.

        Lisboa

 

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