jueves, 22 de agosto de 2024

14. Estribillo - Un juntaletras en el Camino

ESTRIBILLO 
“…tú eres otro de los míos. Gaditano al que han parío, Cai, original, original, original.” 
Los originales, 2022. 

        ¡Carajoteeee! Una palabra más andaluza que dormir en el balcón fue el conjuro que sin demora ninguna hizo al destino gastar una serendipia conmigo. Allí, recién llegado a la plaza del Obradoiro, con la sonrisa anclada en la cara, mi bastón disfrazado y cantando por lo bajini mi credo particular, la loca encantadora aumentaba los niveles de felicidad registrados en ese rectángulo. Lo consiguió, lo conseguí y aquel grito fue un regalo. 
        Hay lujos en la vida que uno no se puede permitir perder y aunque el tiempo dirá qué sucede con este brote verde de amistad, yo haré lo que llevo haciendo toda mi vida, ser yo, ser natural, para bien o para mal, que así es como se riegan las amistades. Ella también será ella, natural. Y si no, da iguá ¿y el ratito que hemo eshao?

Lunes 22 de agosto, 2022. Escrito en Santiago de Compostela.

miércoles, 21 de agosto de 2024

13. Cuplé - Un juntaletras en el Camino

CUPLÉ 
“Hay personas que luchan un día y son buenas. Hay personas que luchan un año y son mejores. Y hay quien lucha una vida entera… esos son los imprescindibles.” 
Los imprescindibles, 2015. 

        La vida te da sorpresas y el Camino sonrisas que son un te quiero que dan calambre en el alma, como dijo el poeta. Calambre para revivirla y dejar en sus paredes bonitas cicatrices. Y aunque esta introducción sea demasiado seria para un cuplé, ha salido de la misma manera natural que la inspiración de carne, hueso y alegría que me llevo en mi cofre del tesoro, a la andaluza. 
        Domingo, Arzúa, penúltimo día de mi camino, cinco y cuarto de la madrugada, destino Pedrouso. 
Comenzar a caminar muy temprano le permite al peregrino de verano evitarse las calores del sol tirano o si uno quiere hacer eso de “¿qué no? Aguántame el cubata”, le permite hacer muchos más kilómetros. Yo soy de los primeros, hace mucho que dejé los cubatas. 
Así que ahí iba el tío por la calle de Arzúa en silencio y el gallo todavía roncando. Pero este menda, como ya dije, es de sugestión fácil, o hablando en plata, que se hace caquita solo en la oscuridad por mitad de un bosque y hasta por mitad del desierto. Menos mal que llevaba ya mi palo para hacer algo de ruido y sentirme poderoso cual Gandalf. Ahora dime tú lo que le iba a importar a una hipotética bestia salvaje que yo llevase un palo. 
        Después de un rato flirteando con la taquicardia apareció un oasis ya en otro pueblo o agrupación de casas, con un banco y luz, sobre todo luz. La idea es sentarse y no por cansancio, solo por hacer tiempo porque al día todavía le queda mucho para despuntar. No hizo falta esperar, se dio el milagro en forma de linterna y peregrina que corría como si llegara tarde a algún lado. Como buen gaditano había que coger la collá y ahí que me volví a convertir en caracol con la casa a cuestas y echar a andar para no perder de vista a la prima blanca de Usain Bolt. Yo detrás, a rueda, dándole su espacio, que tampoco era cuestión de asustarla, con los ojos como platos cuando llegué a ver que caminaba con chanclas. 
Metros más tarde ella tomó la iniciativa de parar, girarse y dirigirse a mí para caminar juntos. Ahí se dio la magia, esa conexión que uno sabe identificar cuando la ha disfrutado previamente. Una malagueña, una más en mi vida, con age a borbotones y una naturalidad que quita lah tapaerah der sentío. Una andaluza, valga la redundancia. Mi tierra, mi acento, mi filosofía, mi gente, mi hogar, mi patria. 
Nos contábamos nuestra vida, nuestro camino, la alegría y la risa iluminaban más que el amanecer ansiado. Ahora me arrepiento de haber pensado en un primer momento que si la dejaba a ella ir delante el animal que apareciera se la comería y a mí me dejaría en paz. Aunque con los ovarios que hay que tener para hacer el camino en chanclas y con la firme intención de finalizar en Santiago ese mismo día, no sé yo quién se comería a quién. Quizás ya lo sabe, o al menos debería saberlo, pero es una mujer valiente con todas las letras en mayúscula. Una andaluza, valga la redundancia de nuevo. 
Tanta charla, tanta charla que hasta nos pasamos una flecha y nos perdimos, por poquito tiempo, eso sí. La primera vez que se perdía en todo su camino decía la tía. Seguro que es mentira, que ya se sabe que se coge antes a un mentiroso que a un cojo y ésta de coja no tenía , ya te lo digo yo. 
Con la claridad hubo contraste de sensaciones. Si mirabas arriba descubrías una cara linda de ojos buenos pero si mirabas abajo eso era una india de la tribu pies negros. Qué barbaridad por favó, tenía esos pies para una prospección arqueológica. 
        Pues así, con pamplinas como esta por ambas partes seguimos a velocidad de crucero que lejos de cansarnos nos impulsaba, hasta que un fatídico encuentro nos paró en seco. Nos topamos con… (música de película de suspense)… chan chan… ¡El Tortugo! Un iluminati del caminati vendiendo sus bisuterías y con dos sellos que a la nena le gustaron. Y por pararse salió escardá, porque este buen hombre sacó su espiritualidad peregrina a pasear y la seguridad de esta chiquilla se tambaleó. 
Conseguimos zafarnos de él antes de que la pobre acabara cambiando de planes. El resto del camino compartido de esa jornada tuvo un aliciente más para salpimentar nuestras pamplinas. El temporal del también llamado “El preguntitas” se fue disipando con nuestras risas y cuando nos dimos cuenta llegamos a mi destino, Pedrouso, destrozando un récord de tiempo. Bares y cafeterías comenzaban a abrir y nosotros nos tomamos un buen descanso. Ella lo iba a necesitar para poder continuar con la misma determinación y yo seguía saboreando esa conexión andaluza mientras durase. 
Momento foto para la tranquilidad de su familia, que la niña se nos va sola por las montañas cual Heidi y a ver si le va a pasá argo Manué. Parece mentira que no conozcan a la niña, que si fuera chica Disney sería Mulán, y no lo digo por el roete
        Tan enganchado me encontraba que dejamos todo y nos fuimos a otra calle a desayunar. Las cosas que el Camino provoca a su paso por estos buenos pueblos es que hagas algo así y cuando regreses un buen rato después todo siga en su sitio. Honradez y respeto máximo de la gente de bien. 
        Después de reponer fuerzas se acercaba el momento de una despedida con ilusión de metamorfosear en un hasta luego. Nos la jugamos a la serendipia de reencontrarnos en Santiago al día siguiente, nada de intercambiarnos números para estar en contacto, que la magia de las meigas o el milagro del apóstol se dieran de nuevo. La huella, la guinda del pastel, ya estaba. 
Yo regresé a la rutina habitual y al reencuentro con los compañeros habituales. Un día más, un día menos.

Domingo 21 de agosto, 2022. Escrito en Pedrouso.

martes, 20 de agosto de 2024

12. Popurrí - Un juntaletras en el Camino.

POPURRÍ 
“...y con mi bastón y mi canción de amor de carnaval, tengo tanto cielo y tanta fe que siento de cerca la eternidad”. 
Los peregrinos, 2017.

        De la nube a la tierra, de la tierra a la semilla, de la semilla un tallo que busca más, del tallo un árbol, del árbol sus ramas como brazos al cielo implorando a la nube, de la rama al suelo y del suelo a la mano de un peregrino. 
Así nace un bastón, el hermano en el que apoyarse para avanzar, un bastón sin más aditivos que quizás algún adorno. No se necesita más, siglos de huellas humanas y de ramas lo demuestran. Surtirse de la Naturaleza para lo que necesites, añadir un elemento más al disfraz de peregrino. La casa a cuestas como un caracol, el calzado de nuestro tiempo que a los hombres de un tiempo anterior no les frenaba su falta. Elementos imprescindibles a los que uno le suma ahora el bastón solo por el valor romántico del que nos valemos los soñadores. 
        Un bastón que ante todo es rama cortada o partida, que es madera, la única pureza que ofrecerle al santo con toda seguridad, por la propia alma es mejor no poner la mano en el fuego. 
Bastón que no es perfecto, si por perfección se quiere entender la rectitud. Rama que sí es perfecta, porque así nació y creció, porque la línea de su vida no es recta, como no lo es ninguna, tampoco la de la mano del peregrino que la levanta del suelo, la bautiza bastón y le proporciona una nueva vida. 
Así es este hermano inerte y temporal que repiquetea contra la piedra mientras yo canto, que cimbrea entre mis dedos tras cada golpe, encajándolo y sacudiéndoselo para seguir sobreviviendo. 
        Así entré en Santiago, a solas conmigo, cantando el credo de Los peregrinos por lo bajini, respetando los siglos que resuenan en sus calles, vistiendo mi bastón, mi rama, con mi tierra y mi sangre, los que marcaron mi camino por los mundos que encierra este mundo. 
Aquí nos separamos, con la esperanza de que otra buena mano lo tome y le agradezca sus servicios como yo he intentado hacerlo con estas palabras. Si hubiera una próxima vez, ojalá vuelva a encontrar otra rama imperfecta como la vida, perfecta como la verdad. 

Domingo 21 de agosto, 2022. Escrito en Pedrouso y Santiago.

lunes, 19 de agosto de 2024

11. Pasodoble - Un juntaletras en el Camino.

PASODOBLE 
“Tenle miedo, hablan de que un día el mundo ya de un triple mortal de los que da con tanta ira, no calcule bien, la pirueta salga mal y se haga mil pedazos contra el suelo de su misma sociedad.” 
Los parias, 2006

        No todo es bonito, hay cosas en esta experiencia del Camino de Santiago que hay que criticar o simplemente expresar tu opinión propia, que no es ni la correcta ni la incorrecta, es solo una opinión. Dicha con respeto y acercándola a la objetividad intentaré que sea digna de ser tomada en cuenta y ayudar a mejorar. 
        Lo mejor y lo peor del camino es la gente y puntualizo, los peregrinos. Como la vida misma una vez más. Cuanta más gente se cruza en tu camino más probabilidad de toparte con un tonto o tonta, que a veces tienen la capacidad de dejar más huella que todas las buenas personas que puedan aparecer. 
La falta de respeto cuando compartes alojamiento aparece en detalles que son importantes, que desembocan todos en perturbar el sueño y descanso vecino. Como si no fuera con uno la cosa, como si no tuvieras que madrugar tú también al día siguiente. Uno no sabe en esos casos qué es peor, si la gente que lo hace conscientemente o inconscientemente. Sea como sea, no hay excusas. 
        Si eliges hablar con tu volumen de voz habitual en vez de susurrar cuando hay gente durmiendo, no hay excusas. Si eliges preparar tu mochila a las cinco de la mañana en la habitación y no fuera para no molestar, no hay excusas. Si eliges irte de copas y cuando vuelves te da igual que ya la gente duerma, no hay excusas, además de demostrar, a mi modo de ver, que tu concepto de camino de Santiago es totalmente erróneo. 
Si haces grupos de amigos y cocináis juntos, si entras en la burbuja de ese grupo olvidando que hay más personas que pueden querer cocinar y comer, por tanto necesitarán los utensilios y el espacio suficiente, cocina, friega y recoge. Si no lo haces, no hay excusas. 
        Para colmo, si uno se para a preguntar a la hostelería de los distintos lugares te contarán historias que te avergüenzan como peregrino y que te hacen comprender que mucha gente aquí en Galicia esté cada vez más harta. 
        Dicho esto, ahora hay que poner el foco en el otro lado, porque si gente impresentable como la descrita está desvirtuando lo que debe ser el espíritu del camino, también los que colaboran en la organización lo desvirtúan, haciendo cada vez más negocio y explotando a la gallina de los huevos de oro. Hablo exclusivamente del camino francés, que es el que he recorrido. 
Es totalmente comprensible que en estos tiempos de multicrisis económicas que se viven haya un encarecimiento de todo en general, de precios de los albergues públicos, de precios de las comidas en bares, restaurante y tiendas. Pero muchos en tantos días y horas compartidas hemos comentado que en algunos sitios casi se está llegando al abuso con la subida de precios. En mi opinión, este fenómeno creo que se nota más en Castilla y León, donde hay pueblos perdidos de la mano de Dios que parecen aprovecharse de la escasez de oferta que tienen. Nadie se cree que tu vecino de todos los días vaya a pagarte los precios que pones en el famoso menú del peregrino. De la misma manera, no se sostiene la diferencia de precios entre un albergue público y otro cuando las facilidades que ofrecen son las mismas. Incluso se ha dado el caso de tener mejores condiciones cuanto más barato era el albergue. Y en esto hay que dar tres nombres claramente, Frómista, Hornillos del Camino y Burgos. Que sí, que además de lo argumentado hay que entender que a los pueblos pequeños no llegan tan fácilmente recursos y productos, pero repito, se trata de albergues de carácter público y municipal, sustentado por las instituciones públicas. 
        Aunque sea solamente por una cuestión de imagen, bien harían en empezar a cuidar esos detalles. Reitero, en mi opinión excluyo de esta crítica a los albergues municipales de la comunidad gallega, donde rigen las mismas pautas sin distinción. Eso sí, no me ofrezcáis una cocina totalmente nueva pero absolutamente vacía, porque huele descaradamente a estrategia para obligar al peregrino a gastar dinero en la hostelería de tu pueblo. Adiós al auténtico camino de Santiago. 
        En negocios privados no hay crítica que valga, cada empresario gestiona su negocio como mejor le parece y rige la ley de la oferta y la demanda. A tu cuenta y riesgo te puedes hundir o navegar, de la misma manera que el peregrino / cliente es libre de aceptar o desechar lo que se le ofrece. 
Recuerden, esto no es más que mi opinión personal, pero es una pena que el espíritu que tradicionalmente era intrínseco a este patrimonio cultural inmaterial pierda brillo por querer dárselo a las monedas. 

Sábado 20 de agosto, 2022. Escrito en Arzúa.

domingo, 18 de agosto de 2024

10. Popurrí - Un juntaletras en el Camino.

POPURRÍ 
“La Soledad es testigo de mis castigos y glorias…” 
La banda del capitán Veneno, 2008. 

        Aunque este viaje lo hago solo también lo hago contigo. Aunque durante tramos del camino diario he caminado con gente tú no te has separado de mí. Aunque una vez descansado durante el día estoy en constante contacto con los míos, sé que tú te sientas o te tumbas a mi vera. Una vez más no me olvido de lo que significas para mí, a veces creo que ya eres parte de mi definición. 
Estás en mis fotografías, cuando hay niebla, sol, amaneceres, lunas, árboles, ríos y también miedo, como esta mañana, en la oscuridad de la naturaleza. Fuiste más tú que nunca, o quizás es que fue la primera vez que me vi en una así. Ese cóctel de ladridos, oscuridad y sobre todo sugestión me hicieron abrazarte como un niño para poder salir de ahí. Gracias, una vez más. 
        Esta vez creo que lo estoy haciendo mejor que en otras ocasiones, por esa mala costumbre egoísta de valorarte en las malas, en los miedos. Reconóceme, querida, que en todos estos días de tierra y huellas solamente contigo he compartido momentos de felicidad, de risa, de maravillas, de reflexiones, de canciones. Sigues siendo mi compañera, de la misma manera que mi mochila es mi casa o que mi recién adquirido bastón, si no me olvido, será mi apoyo en los próximos y últimos días. 
Tú permanecerás, como ya te dije una vez, es tu naturaleza, para conmigo y con toda criatura existente. Solo hay que saber mirarte por el lado bueno y hablar contigo de vez en cuando, demostrarte que no se te olvida aunque estemos en compañías de carne y hueso. 
        Esta peculiar luna de miel nuestra toca a su fin, si nada se tuerce literal y metafóricamente. Te aseguro que el bullicio de esa plaza final, las caras conocidas, la torre de Babel de la alegría, no te robarán el protagonismo. En ese escenario estaremos solos tú, yo y la sonrisa. De momento, mañana dame la mano y camina conmigo por la carretera, ayúdame a enfrentar el miedo.

Jueves 18 de agosto, 2022. Escrito entre Barbadelo y Gónzar.

viernes, 16 de agosto de 2024

09. Pasodoble - Un juntaletras en el Camino.

PASODOBLE 
…y el azul derramé en un descuido y así fue que nacieron los ríos”. 
El Creador, 2016. 

        El cansancio y la faena a veces no dejan lugar para volver diariamente al papel. La jornada del peregrino no acaba cuando llega a su destino diario y por fin tiene una cama. Toca ducharse, lavar la ropa, comer o buscar provisiones. Si el cansancio hace mella también toca siesta, preparar cosas para el siguiente día, quizás algo de turismo, quizás conversar. Y cuando te quieres dar cuenta ya casi es la hora de cenar y marcharse a dormir, temprano, porque temprano también comienza el día. 
        Por otra parte, no siempre resulta todo tan inspirador como para sentir y pensar en ideas para escribir. Aunque no es más que una disculpa conmigo mismo, sirva esto al menos como argumento. 
De estos últimos días alejado hay un batiburrillo de cosas de las que podría hablar. El cambio de paisaje, la desaparición de aquel dolor y mi consecuente alegría, la socialización, el clima. 
        Desde donde escribo tengo una estupenda vista del verde paisaje gallego en el que oficialmente entré esta mañana. Lo hice por la puerta grande, con lluvia y viento, los dos elementos que faltaban por aparecer en escena. La tierra, por supuesto, ha estado y va a estar presente de principio a fin, siendo benevolente para algunos e inmisericorde para otros, según cómo mude su piel a lo largo de los kilómetros y según cómo afecta a la piel de uno. Arena y grava en la meseta, roca segura o traicionera en la montaña. 
El fuego del sol que castigaba, hoy, como anuncié muchas páginas atrás, es añorado ante la dictadura que lluvia y nubes han impuesto. Hace dos semanas eran nuestras salvadoras del sol, hoy nuestras castigadoras. 
El agua, como lluvia es el alimento del cielo pero también el desafío del peregrino. Como río, y han sido muchos los que se han cruzado, es la belleza natural cincelada por una artista oficiando las nupcias de tierra y agua. 
El aire, el viento, sacerdote del árbol, se alió hoy como brazo armado de la lluvia. Con el sol se posicionó en contra y fue un acompañante agradable que animaba a continuar y a disfrutar. 
        Fuere como fuere, el camino, como la vida, no puede ser un fácil infinito, debe desafiarnos de la manera que sea para darnos la oportunidad de sentirnos victoriosos, y aunque me repita, sentir que la vida se ha vivido, que el camino se ha caminado.
 
Martes 16 de agosto, 2022. Escrito entre Ponferrada, Villafranca, La Faba y Triacastela.

lunes, 12 de agosto de 2024

08. Cuplé - Un juntaletras en el Camino.

CUPLÉ 
“Tanto consumismo, tanto vil error, arrasamos todo este lugar, que la Tierra una excedencia se pilló y se tuvo que resetear.” 
OBDC. La última flor, 2017. 

        ¡Ole mis huevos! ¡Joé con los bishos! Eso es lo que grité (lo primero eh, lo segundo aparte) cuando por fin divisé el pueblo y fin de mi camino por hoy. Y es que se acabó lo fácil, la llanura absoluta de la Meseta. A partir de hoy ya afrontamos la montaña, pero que nadie se piense que me las doy ahora de Calleja, que son montañas pero sin exagerar. 
        La cosa es que yo llegaba preocupado por mi inoportuno problema en el pie. No sé si habrá sido el Santi, que ha obrado el milagro, o que las meigas tienen jurisdicción más allá de Galicia, pero la cuestión es que el dolor ha remitido considerablemente y la subida constante la he vuelto a hacer a mi ritmo normal. 
Por esa alegría exclamé lo que exclamé, al verme lleno de orgullo y satisfacción, como decía aquél, aquél… amo a dehalo ahí
        Pero no todo ha sido jolgorio y algarabía no, que lo segundo también lo dije, en ese momento y durante la mitad del día. Que la naturaleza es mu bonita, que la naturaleza es muy sana, pero qué jartura de bishos voladores tiene la naturaleza. Y no hablo de mosquitos, que eso ya sería el colmo. Hablo de abejitas que te meten el miedo en el cuerpo, de diminutos seres negros. Espera. Joé ni escribir me dejan. Hablo de diminutos seres negros atacando tu cara cual kamikaze japonés, que hasta por la nariz se me llegó a meter uno. Me los imagino evocando el conjuro de “a que no hay huevos” y uno respondiendo “¿Que no? Aguántame el cubata”. 
También hay otros que serán familia de las abejas digo yo, rayados como ellas pero más pequeñitas y volando en modo helicóptero. Me da que son menos peligrosos pero lo compensan siendo igual de puñeteros. Venga zumbido a la derecha, zumbido a la izquierda, zumbido arriba, abajo. Que no es la canción del verano eh, es una tortura china. Más jartibles que llamarte a la hora de la siesta (y todos sabemos quienes son). 
Entre uno y otro algún abejorro, por si fuera poco, que te pasa a un palmo. Que le quiten los puntos a ese tío por favó
        Total, que la naturaleza es muy bonita pero una cachonda también, te pone a prueba de esta manera cuando está de buenas. Pero por nuestra única y exclusiva culpa hace mucho que no está de buenas y nos pone a prueba de la peor manera, de la manera que merecemos. Aún así seguimos sin enterarnos de quién manda aquí, estamos cavando nuestra propia tumba y ella nos echará encima la tierra, el agua y lo que haga falta. 
Por eso, por muy puñeteros que sean estos bichos, no tienen ni punto de comparación con nuestra inepta raza de hombre y si consiguen sobrevivir a nosotros, la madre naturaleza tendrá clara su elección.

Viernes 12 de agosto, 2022. Escrito en Foncebadón.